Irina Díaz
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró de forma parcial y temporal el relleno sanitario de Chiltepeque, ubicado en Santo Tomás Chautla. La medida obliga a ocho municipios conurbados de Puebla a modificar su esquema de recolección y depósito de residuos sólidos urbanos.
De acuerdo con la autoridad federal, la clausura responde al riesgo que representan los lixiviados para el agua y el suelo cuando no se manejan bajo la norma.
Ante el cierre parcial, el Ayuntamiento de Puebla, que encabeza José Chedraui Budib, precisó que el ingreso de residuos de demarcaciones vecinas “se realizará de manera escalonada y coordinada” para estabilizar la operación del sitio.
Municipios afectados
- San Pedro Cholula, San Andrés Cholula, Cuautlancingo, Amozoc, Huejotzingo, Coronango, Ocoyucan y Tecali de Herrera envían sus desechos a Chiltepeque desde marzo de 2024, tras el cierre del basurero intermunicipal de Cholula.
- Cuautlancingo suspendió de forma indefinida la recolección. El gobierno municipal señaló que la decisión obedece a trabajos de reordenamiento operativo y adecuación técnica en el relleno, conforme a la NOM-083-SEMARNAT-2003.
- San Pedro Cholula continuará con la recolección, pero compactará la basura en sus instalaciones durante 72 horas. En ese lapso pidió a la población no sacar sus desechos, pues no se llevarán a Chiltepeque.
- San Andrés Cholula mantendrá el servicio en dos turnos: de 8:00 a 10:00 horas y de 18:00 a 20:00 horas. La alcaldesa Guadalupe Cuautle indicó que, tras diálogo con los responsables del relleno, los camiones seguirán operando.
Los demás no han emitido un comunicado al respecto.
Cabe mencionar que según la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) del 1 de marzo de 2024 al 31 de diciembre de 2025, San Andrés Cholula depositó 70 mil 692 toneladas de basura en Chiltepeque. Le siguen San Pedro Cholula con 61 mil 947 toneladas y Cuautlancingo con 59 mil 130 toneladas.
A pesar de la clausura parcial, unidades recolectoras siguen entrando al sitio. Colectivos ambientalistas denuncian que el relleno recibe entre mil 900 y 2 mil toneladas diarias, lo que habría provocado fugas de lixiviados con afectaciones a cuerpos de agua de la zona.